EL VICEPRESIDENTE, MÁS ALLÁ DEL PODER es una historia de egoísmo por el poder

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Deja tus nociones preconcebidas en la puerta.

De Annapurna Pictures y el escritor y director ganador del Premio de la Academia® Adam McKay (THE BIG SHORT) llega la audaz y subversiva comedia EL VICEPRESIDENTE, MÁS ALLÁ DEL PODER (VICE), una poco convencional mirada tras bambalinas al ex vicepresidente de los Estados Unidos Dick Cheney, desde sus días como pasante en el Congreso hasta ser en el hombre más poderoso del planeta. Adueñándose por completo de la personalidad del altamente reservado personaje principal, que cambió el mundo de formas en las que pocos líderes de los últimos 50 años han logrado, el ganador del Oscar® Christian Bale encabeza un reparto estelar que incluye al nominado al Oscar® Steve Carell, como el afable pero duro Donald Rumsfeld; a la nominada al Oscar® Amy Adams, como la ambiciosa esposa de Cheney; y al ganador del Oscar® Sam Rockwell, como el influenciable George W. Bush.

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SINOPSIS

Con su entretenida e incisiva película ganadora del Oscar® THE BIG SHORT, el escritor y director Adam McKay desnudó las fraudulentas maniobras de Wall Street que condujeron al mayor colapso financiero desde la Gran Depresión. En su nuevo filme EL VICEPRESIDENTE, MÁS ALLÁ DEL PODER (VICE), McKay se enfoca en otra historia de la vida real, la de uno de los cerebros más reservados y esquivos en la historia política moderna de los Estados Unidos: Richard Bruce (Dick) Cheney y une fuerzas con Christian Bale (THE BIG SHORT, THE FIGHTER), en otra caracterización sorprendente y transformadora. El filme es coestelarizado por Amy Adams (ARRIVAL, AMERICAN HUSTLE), Steve Carell (THE BIG SHORT, BEAUTIFUL BOY) y Sam Rockwell (THREE BILLBOARDS OUTSIDE EBBING, MISSOURI).

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A través de medio siglo, la compleja trayectoria de Cheney (Christian Bale), desde que era un trabajador de la industria eléctrica en el Wyoming rural hasta convertirse en el presidente de facto de los Estados Unidos, ofrece una mirada íntima —cómicamente oscura y a veces estremecedora, del uso y abuso del poder institucional. En las capaces manos de McKay, la dicotomía de Cheney como dedicado hombre de familia y un titiritero político se relata con intimidad, ingenio y audacia narrativa. Guiado por su formidable e invariablemente leal esposa, Lynne (Amy Adams), y con el áspero y tempestuoso Donald Rumsfeld (Steve Carell) como mentor, Cheney se abrió paso en la estructura de Washington D.C. desde la administración de Richard Nixon convirtiéndose en el Jefe del Estado Mayor de la Casa Blanca para Gerald Ford y luego, tras pasar cinco periodos en el Congreso, en Secretario de Defensa para George H.W. Bush. En el año 2000, dejó su cargo como CEO de Halliburton para postularse como vicepresidente de George W. Bush (Sam Rockwell) con el acuerdo implícito de que ejercería su labor casi sin supervisión; sería un copresidente en todos los sentidos, excepto el título.

Las acciones astutas y furtivas de Cheney han alterado el panorama político de manera tal que sus consecuencias seguirán estando presentes en las décadas por venir. Sin embargo, es claro que hay más de un Dick Cheney, un hombre cuya reputación en el sector público se contrapone a su vida privada y evidente devoción por su familia.

ORIGEN

Al igual que muchos estadounidenses, McKay tenía poco conocimiento directo del esquivo y aparentemente desconocido Dick Cheney, quien fungió como virtual copresidente durante el mandato de George W. Bush de 2001 a 2009, alterando la historia de su país probablemente para siempre, o al menos en los años venideros. “No sabía mucho sobre Dick Cheney, pero conforme empecé a leer sobre él, me resultaron fascinantes sus motivaciones y sus creencias. Seguí leyendo más y más, y me asombró el sorprendente método por el que fue ganando poder y lo mucho que definió el papel actual de los Estados Unidos en el mundo”.

McKay también leyó la excelente biografía sobre Robert Moses escrita por Robert Caro titulada The Power Broker, otra perspicaz visión sobre el ascenso al poder de un hombre y la difícil tarea que representa mantener dicho poder. “Después de eso, empecé a leer todo lo que tuviera que ver con el poder”, dice McKay, “incluso desde los tiempos de Shakespeare y así fue como la idea para el guion empezó a tomar forma”.

Cheney era un ávido pescador con mosca, un deporte que requiere paciencia, virtud que le fue muy útil en su metódica escalada —tanto en la política como en los negocios, sostiene McKay. No obstante, nada de eso habría importado sin el estímulo y la ambición de su esposa, Lynne Vincent, de quien se enamoró en secundaria. Después de que Cheney abandonara Yale y enfrentara un par de cargos por conducir bajo la influencia de sustancias prohibidas, su esposa lo ayudó a volver al camino correcto. “Sin duda alguna, fue la naturaleza ambiciosa de Lynne lo que transformó a Cheney”, relata McKay. “Los que la conocieron en ese entonces dicen que quien se hubiera casado con ella, llegaría lejos. De otra forma, Dick podría haber terminado llevando una vida tranquila en Wyoming, como sus hermanos”. Cheney se convirtió en el conducto de Lynne hacia el poder, según McKay. “Ella tenía el cerebro y la ambición, pero se dio cuenta de que, al ser mujer, ciertas puertas estaban cerradas para ella. Aunque ella misma no podría ser capaz de tirar de las palancas del poder, sabía cómo conseguir a alguien que lo hiciera por ella”.

Conforme McKay se fue adentrando en la carrera política de Cheney, fue apreciando la compleja y extensa influencia que tuvo en la política estadounidense contemporánea. La misión del director asegura, era escribir un guion que trascendiera creencias políticas y abordara temas universales. “Este fue un episodio enorme en la historia política de los Estados Unidos que sentía que no había sido examinado a plenitud en la pantalla. Es una pieza vital en el rompecabezas sobre cómo llegamos a este momento donde el consenso político se logra a través de la publicidad, la manipulación y la desinformación. Y Dick Cheney fue el hombre al centro de todo eso”.

Después de una intensa investigación y numerosas entrevistas uno-a-uno, McKay fue capaz de centrar su enfoque y empezar a escribir el guion, de acuerdo con el productor Kevin Messick, quien ha colaborado con él en diversos filmes y, recientemente, en la miniserie SUCCESSION, de HBO, otra exploración sobre la manipulación del poder. “Parte del genio creativo de McKay es su estilo libre, casi como cuando se compone jazz”, explica Messick. “Al trabajar así, ha creado un género híbrido al que el público ha respondido bien, pero que no puede identificar plenamente. Películas como THE BIG SHORT y EL VICEPRESIDENTE, MÁS ALLÁ DEL PODER no son ni estrictamente drama, ni estrictamente comedia. Pero usa elementos de ambos. Su estilo único es casi parte de su ADN”.

McKay estaba tan interesado en explorar el aspecto familiar de Cheney como su ascenso político, cuenta el productor de la película Jeremy Kleiner. “Cheney se presenta a sí mismo como un hombre de familia. Los personajes centrales comparten una motivación con otros personajes de la película —el de que proveer seguridad a su familia, aunque a veces esa seguridad llega a expensas de otros que no son familia. THE GODFATHER aborda ese mismo tema. Es difícil conciliar a un hombre devoto a su familia con los eventos que ocurrieron mientras él estaba al mando y eso es parte del arco dramático que Adam presenta”. La historia de la familia Cheney no sólo tiene sus raíces en la personalidad de él como político, también le da profundidad y un lado humano a la historia, afirma Dede Gardner, otra de las productoras del filme. “La familia era una gran parte de la vida de Dick Cheney y su rol en la película otorga al público (y a los actores) una manera de ver a estos personajes desde adentro”.

CONVIRTIÉNDOSE EN DICK, LYNNE Y DONALD.

La elección de McKay para interpretar al audaz y maquiavélico Dick Cheney era un caso abierto y cerrado. Él quería al ganador del Oscar® Christian Bale. “Escribí este guion con Christian en mente”, admite McKay. “No sé quién más podría haber hecho el papel y si él hubiera decidido no hacerlo, probablemente no habría filmado la película”.

“Nadie dudó nunca de la habilidad de Christian de interpretar este personaje”, dice la productora Dede Gardner. “Como lo hemos visto antes, su habilidad de transformarse y su compromiso a un papel no tiene comparación. Sabíamos que habría una cantidad enorme de trabajo y todo lo que queríamos es que él dijera que sí”. Kleiner secunda el elogio de Gardner ante las habilidades camaleónicas de Bale: “Las experimentamos en THE BIG SHORT, cuando Christian se puso la ropa de la persona real que interpretaba y pasó una buena parte de tiempo estudiándolo. La genialidad de su rango, de ser gracioso y adorable hasta despiadado y atemorizante, es tan incomparable como su ética de trabajo. Este filme fue diseñado para ser una gran película épica y quién mejor para llevarlo a cabo”.

Cuando Bale se enteró de que McKay lo quería para el papel, pensó que McKay había perdido la razón.

Después leyó el guion.

“Absolutamente brillante”, dice Bale. “Rebasó cualquier expectativa que pudiera tener. Era emotivo no sólo de una forma política, sino de una manera personal. Abarca lo que significa ser una persona, ser parte de una familia, parte de una nación. Y, tal como todo lo que hace Adam, era jodidamente gracioso”. Sin embargo, aun con sus habilidades de transformación, pasaron seis meses de pruebas de maquillaje antes de que McKay y Bale estuvieran satisfechos de haber captado la singular apariencia de Cheney. Ayudó que trabajaron con el extraordinario maquillista Greg Cannom, quien ha ganado tres Oscar® (BRAM STOKER’S DRACULA, MRS. DOUBTFIRE, THE CURIOUS CASE OF BENJAMIN BUTTON) y un cuarto Oscar® técnico, entre otras numerosas nominaciones.

Conforme Bale y Cannom experimentaban con la apariencia externa de Cheney, el actor estaba ocupado interiorizando al personaje. De acuerdo con el productor ejecutivo Jeff Waxman, Bale estudió el personaje mirando todos los videos y entrevistas que encontró. “Él quería saberlo todo sobre Cheney y absorberlo. También asistía con un nutriólogo para ganar peso de una manera saludable. Tenía un entrenador de acento, un entrenador de movimientos. Lo que hiciera falta para que se transformara en Dick Cheney —su forma de caminar, de hablar y de moverse. Para que el día que comenzamos el rodaje, él se había convertido en ese personaje. Literalmente pensabas que Cheney estaba parado frente a ti”.

Para captar la esencia de Cheney, Bale y McKay hicieron un trato para acercarse objetivamente al personaje, dejando de lado cualquier sentimiento personal sobre el exvicepresidente y sus políticas. “Este hombre era increíblemente influyente, un hombre realmente solemne, poderoso y absolutamente brillante en cuanto a las dinámicas de gobierno,” dice Bale. “Le dije a Adam que necesitaba aproximarme al personaje desde un punto de vista positivo porque la historia nunca debe de ser predecible; debe sorprender a la gente y atraerla, sin importar de qué lado del espectro político se encuentren. Y eso requería acoger a Cheney —con sinceridad”.

Messick sostiene que Dick Cheney fue un personaje asombrosamente difícil de representar, tanto física como mentalmente. “La gente quedará impresionada con la apariencia física de Christian, pero también con la vida interior que creó», dice Messick. “Estudió todo lo que Cheney escribió. De verdad se metió en la cabeza del hombre. Eso se nota bastante rápido cuando empiezas a ver la película». Una de las grandes revelaciones para todos los involucrados en el proyecto fue la decisión de McKay de representar a Lynne Cheney como la fuerza motora detrás del ascenso de su esposo. Ella es mucho más que la típica esposa política y animadora. Inteligente y estratégica, viviendo en gran parte sus ambiciones a través de su esposo y, finalmente, logrando algunos logros significativos propios.

Una vez más, McKay persiguió y consiguió a su primera opción: la cinco veces nominada al Oscar® Amy Adams.

Incluso antes de que McKay le enviara el guion, Adams se deleitó con la oportunidad de trabajar nuevamente con Bale, con quien coprotagonizó dos de sus personajes nominados al Oscar® (AMERICAN HUSTLE, THE FIGHTER). Al igual que Bale, a pesar de lo brillante que era el guion, se sintió un tanto intimidada por el desafío. «No era simplemente que estuviera interpretando a Lynne entre los veinte y los setenta años, sino que necesitaba crear empatía por el enfoque preciso y la ambición del personaje», señala Adams.

Además de leer la vasta bibliografía de la señora Cheney sobre la Constitución y James Madison, así como sus memorias, y mirar numerosas entrevistas de ella, Adams encontró una forma muy personal de adentrarse en el personaje. “Lynne me recordaba a mi abuela, que creció en Provo, Utah, un pueblo agricultor no muy distinto a Casper, Wyoming. En la superficie, ella no era una persona muy cálida. Pero era una sobreviviente y comprendí absolutamente el instinto de supervivencia de Lynne, quien creció con oportunidades limitadas. Luego, a través de su escritura, realmente llegué a respetar su intelecto y cómo se convirtió en una mujer por derecho propio. Era una destacada estudiante y básicamente logró cualquier cosa que deseara, mientras al mismo tiempo apoyaba a su hombre, a quien ayudó a ascender al poder. Simplemente, me encantó su audacia”.

Lo que sorprendió a la actriz sobre el guion de McKay (y luego sobre su forma de dirigir) es el elemento de lo impredecible. “Creo que lo inesperado es la firma de Adam. Hay muchas sorpresas en lo que hace, tantas técnicas de hacer cine. Es temerario, y una de las razones por las que me comprometí con esto vino de las conversaciones que sostuvimos y lo mucho que llegué a confiar en sus instintos. Él creó un ambiente de libertad donde pudiéramos ser atrevidos”.

La dinámica familiar de los Cheney es una parte significativa de la historia de McKay. A veces es divergente y a veces se interseca con las ambiciones políticas de Dick y Lynne, cuenta Adams. “Lynne y Dick eran compañeros, tal como ocurre en muchas relaciones exitosas, respetaban las opiniones del otro”, dice ella. “Especialmente cuando estás en una ciudad como D.C., con tanto poder y escrutinio, debes crear un frente sólido con tu compañero”. Los momentos personales entre los Cheney son los que más resonaron en Adams, afirma. “La intimidad que mostramos entre Lynne y su esposo es algo con lo que me identifiqué”, cuenta la actriz. “Las metas que se trazaron como pareja eran una cosa, pero también vivían sus vidas. Como una pareja de esposos. Como padres. La dinámica de poder menguaba y fluía”.

Además de una escena de alcoba muy shakesperiana entre Lynne y Dick, que Adams asegura que es su secuencia favorita de la película, la historia misma de esta pareja es digna de Shakespeare, dice la actriz. Durante el ascenso de Cheney, él aplaza sus ambiciones para defender a su hija Mary (Alison Pill, de NEWSROOM, AMERICAN HORROR STORY), quien recientemente se declare homosexual. Pero después, cuando la otra hija de los Cheney, Liz (Lily Rabe, de WIZARD OF LIES, AMERICAN HORROR STORY), decide postularse para un cargo público, el círculo familiar se rompe. Con el apoyo de sus padres, Liz se declara en contra del matrimonio homosexual, alienando a Mary. “Cuando Dick y Lynne vieron esta nueva oportunidad de tener poder, fue algo muy tentador y peligroso”, dice Adams. “Y es ese peligro lo que le da un elemento shakesperiano. ¿Qué harían con esa oportunidad? ¿Cuáles serían las consecuencias? Porque muchas de las decisiones que tomamos en un momento determinado tienen consecuencias que pueden llegar lejos, y eso es lo que la película nos muestra”.

El tercer personaje clave de la película es Donald Rumsfeld, quien a lo largo de varias décadas fungió como el mentor, colaborador y luego subordinado de Cheney. De acuerdo con Messick, “Rumsfeld era un operador. Sabía cómo conducirse en las capas del poder y tomar el control. Esas son las herramientas que le dio al joven Dick Cheney, en cuanto a cómo manejarse. Era un asunto menos de política o normas y mucho más sobre cómo tener control o poder, y esa fue la lección —para bien o para mal— que Cheney aprendió”.

Para el personaje de Donald Rumsfeld, McKay eligió al nominado al Oscar® Steve Carell, con quien había trabajado en las películas de ANCHORMAN y en THE BIG SHORT. “Al igual que Christian, Steve tuvo la habilidad de fundirse en este personaje tan enigmático”, dice Messick.

En la película, Carell debía pasar de ser el mentor de Cheney a ser su subordinado; de ser atrevido y casi inmoral a quedar herido y vulnerable. El truco consistía en que no se vieran las costuras de esta confección, dice Messick. “Steve estuvo fenomenal. Hay dos momentos en la película que ejemplifican por qué él era perfecto para el papel. Uno de esos momentos es, al principio, cuando Cheney le pregunta ‘¿en qué creemos?’ y Rumsfeld básicamente se ríe en su cara. El otro es hacia el final, cuando Cheney lo despide y deja ver toda la emoción y pérdida que experimenta en ese momento”.

Sam Rockwell, el ganador del Oscar® en 2017 al Mejor Actor de Reparto fue la elección natural para dar vida a George W. Bush. “Cuando estaba haciendo FROST/NIXON, Bush era presidente y observaba los paralelismos entre Nixon, con sus Documentos del Pentágono, y Bush, con el Acto Patriota de Cheney. Mi padre me dijo que viera las noticias por lo que estaba ocurriendo entonces; que estaba ocurriendo otra vez, que eso era exactamente lo que había ocurrido con Nixon. Y tenía razón, estaba ocurriendo de nuevo”.

McKay capta ese detalle de manera brillante, dice el actor, debido a su astuta sensibilidad política y su empatía por la condición humana. De acuerdo con Rockwell, “Adam es increíblemente inteligente, tiene opiniones firmes y también es muy compasivo. Por eso es que tiene una tremenda conexión emocional con este guion. Si combinas todo el rollo político con una mente cómica muy diestra, obtienes un punto de vista interesante y una gran perspectiva para esta historia. La clave para que el público se interese es la habilidad de Adam para inyectar humor en asuntos bastante serios, porque permite que la audiencia digiera y procese ciertos temas que pueden ser complicados y emotivos”.

En su investigación sobre el personaje, Rockwell desarrolló cierta empatía por el expresidente. “En el guion de Adam es claro que él estaba siendo manipulado y para su segundo periodo, creo que se dio cuenta de ese hecho. Parecía que empezaba a resistirse un poco. Creo que se convirtió en alguien muy diferente para el final de su segundo mandato”.

El resto del reparto estuvo repleto de elecciones ambiciosas y confiadas por parte de McKay y su directora de casting Francine Maisler, asegura Gardner. “Tener a Tyler Perry como el General Colin Powell fue una idea sorprendente, al igual que la de tener a la talentosísima Lisa Gay Hamilton como Condolezza Rice. Alison Pill y Lily Rabe como las hijas de los Cheney. Incluso Alfred Molina, quien sólo tiene una escena (un mesero surrealista) y que se mostró interesado en cuanto leyó el guion”.

LA APARIENCIA

En EL VICEPRESIDENTE, MÁS ALLÁ DEL PODER, el personaje de Dick Cheney pasa de ser un adolescente hasta convertirse en un hombre de 70 años. En la película, Cheney salta de los 21 años a cuando tiene 63, luego 71 y luego a los cuarenta y tantos. Al presentarle este reto al especialista en maquillaje Greg Cannom, se quedó impávido. “Mi primera reacción fue ¡wow, esto es increíble! Quiero decir, que me dio un poco de miedo porque con una película como ésta, hay muchas cosas que dependen del maquillaje para que funcionen. Técnicamente, tratar de hace que Christian se pareciera a Cheney fue un reto. Pero cuando vimos que funcionó, fue una experiencia increíble. Sentí que de verdad había alcanzado un gran logro”.

Originalmente, la intención era que Bale se viera casi como él mismo con un poco de Cheney. “Pero cuando Christian descubrió lo cómodos que eran los prostéticos, se emocionó y se dejó llevar”, cuenta Cannom. “Hizo sus propios aportes y nos esforzamos por una apariencia más cercana a la realidad. Él sabía exactamente lo que quería y no iba a quedar contento hasta que lo consiguiéramos. Fue gratificante colaborar con un actor tan entusiasta y que de verdad quiere que la cosa funcione, y que además se comunica contigo en todo momento”.

Cannom empezó a trabajar en la apariencia de Cheney al preparar un molde de la cabeza de Bale seis meses antes del inicio de la producción. Luego, él y su equipo esculpieron y moldearon apliques de silicón. “Lo difícil fue que Christian es diametralmente opuesto a Cheney en cuanto a su estructura facial y la forma de su cabeza. Hicimos varias pruebas. Luego, Christian quiso ser más gordo y yo temía que no se viera bien, que se viera excesivo”, agrega Cannom. “Pero en cuanto se caracterizó, se puso los lentes y apareció ante nosotros, fue espectacular. Yo estaba en shock. Bale tenía razón, así es como debía verse”. Durante el rodaje, la primera caracterización de Cheney era llamada el “sesenta y tres”, que es la edad de Cheney durante la mayoría de la película. Estas escenas con un Cheney mayor requerían que Bale pasara casi cinco horas al día en el tráiler de maquillaje; dependiendo de la locación, a veces el llamado de Bale empezaba a las 2:00 am, para que pudiera salir del tráiler estar listo en el set a las 7:00 am.

“Usualmente, sólo tienes unos cuantos días de aplicación intensa de prostéticos y maquillaje antes de un actor se vuelva loco”, relata Cannom. “Pero conforme Christian se involucró más, usamos piezas más pesadas y gordas para que la papada se moviera con naturalidad. Al final, teníamos mucho Cheney con sólo un poco de Christian. Le pusimos lóbulos en la oreja, bolsas en los ojos y narices falsas. Luego venían los retoques de maquillaje, con correctores y realces, para remarcar su quijada. Para interpretar a Cheney en sus veinte, Christian sólo usaba un aplique en la nariz. En sus treinta, le agregamos unas piezas muy sutiles en los pómulos. En sus cuarenta y cincuenta, llevaba prostéticos en las mejillas y la barbilla. Pero cuando llegamos a los 63, tenía grandes mejillas. También le pusimos un aplique en la parte posterior del cuello porque se veía extraño sin un cuello gordo. Físicamente, le agregaba mucho peso al personaje y el movimiento era muy natural”.

Las escenas de Cheney joven se filmaron primero, con el cabello natural de Bale. Luego, le afeitaron la cabeza para no tener que usar una calva artificial todos los días. “Christian no se enojó ni una sola vez durante todos esos días y hora de gente jugueteando con su cara”, dice Cannom. “Y él es muy gracioso. Fue un tremendo placer trabajar con él”.

SOBRE LA PRODUCCIÓN

El productor ejecutivo Jeff Waxman lanzó la pregunta “¿dónde filmarías una película que abarca cinco décadas, tiene 200 sets y locaciones —desde pueblos pequeños en Wyoming hasta un café en Italia, y espacios abiertos de Texas a Vietnam, Camboya y el desierto en Medio Oriente, además de las Naciones Unidas en Nueva York, la Casa Blanca y otros espacios icónicos de Washington D.C.?”.

La respuesta: el sur de California.

“Tuvimos un equipo de locaciones increíble”, dice el productor Kleiner. “Si me hubieras dicho por anticipado que íbamos a encontrar un Wyoming de la posguerra en el condado de Los Ángeles, habría sido escéptico. Pero gracias a nuestro gerente de locaciones John Panzarella, al director de fotografía Greig Fraser y a la diseñadora de producción Patrice Vermette, logramos mostrar no sólo Wyoming como espacio, sino también su sistema de valores y su contraste con Washington D.C.”

La productora Dede Gardner lo resume en dos palabras: “magia fílmica”. La parte más al sur de California es notable por su gran variedad topográfica y arquitectónica. Montañas, desiertos, océano y emplazamientos urbanos, suburbanos y rurales. La imagen en constante evolución del sur de California va desde la época victoriana al Federalismo y hasta lo futurista, haciendo que se adaptara a las necesidades de McKay, mientras permitía mantener a todo el equipo de producción en una misma área.

Con un estilo similar a THE BIG SHORT, el denso guion de McKay incluía numerosos cortes y flashbacks, que parecían casi imposibles de lograr en un rodaje de 54 días. Confiando en sus años de experiencia como director de cine y televisión, McKay fue capaz de definir las necesidades y esencia de cada escena. Muchos sets en interiores eran de un solo ángulo o de dos, construidos uno junto al otro en estudios de Sony en Culver City, lo que permitía que el equipo pudiera transitar de un set a otro.

Las dos veces nominada al Oscar® Patrice Vermette (ARRIVAL, THE YOUNG VICTORIA) tuvo la enorme tarea de diseñar la película. Su reacción al guion de McKay fue de “entusiasmo”, recuerda, “era probablemente el mejor guion que haya leído jamás. Inteligente e importante porque, aunque yo soy canadiense, la política de estados unidos tiene una tremenda influencia en el resto del mundo”. Vermette y Panzarella iniciaron la búsqueda de locaciones al principio de la producción. “Buscamos áreas donde fuera fácil basar al equipo por varios días mientras filmábamos en locaciones cercanas”, explica. “Eso fue parte del reto de rodar esta película en la que viajamos a través del tiempo y la geografía por todo el planeta, usando diferentes ambientes y escenarios en Los Ángeles”.

El público puede olvidarse fácilmente de la cantidad de trabajo que hay en el diseño de producción. Una parte importante de esta labor es darle personalidad a las locaciones que ya existen. “A veces, todo se reduce a encontrar un detalle extra que te ayude a contar la historia, aun si es subliminal”. Uno de los ejemplos favoritos de Vermette de “narrativa” subliminal fue una escena ambientada en un restaurante elegante de D.C. donde Cheney, Rumsfeld, David Addington y Paul Wolfowitz discuten sobre la invasion a Iraq.

“En la escena, Cheney y su cuadrilla están en su punto máximo, en una posición donde pueden tomar decisiones horrendas que pueden destruir el mundo. Cenando en el restaurante, un mesero (interpretado brillantemente por Alfred Molina) les lee los especiales del día, que en realidad es un menú de tortura. Teníamos la idea de usar pinturas de Nicolas Poussin, aparentemente muy clásicas e inofensivas. Pero cuando miras a detalle, los visuales son atroces —hay violaciones y descabezados. Así que incluimos cornamenta de siervos, lanzas y escudos en medio de las bellas flores de ornato. Simplemente se trataba de jugar con el simbolismo”.

El set más grande fue una recreación de la Casa Blanca. No sólo de la Oficina Oval, también de los pasillos, antesalas y varias áreas de recepciones y oficinas. “Recreamos una gran porción del Ala Oeste en el estudio 30 de Sony, que mide 32000 pies cuadrados”, dice Vermette. “era un gran estudio, pero no tan grande para alojar el Ala Oeste completa, así que a veces cuando terminábamos de filmar una escena, remodelábamos esos escenarios y los reusábamos”.

Su tarea más grande fue saltar adelante y atrás en el tiempo en el ala oeste para recrear la imagen de cinco administraciones diferentes, la mayoría de las cuales está bien documentada Y requería una precisión exquisita de su parte. “Algunos sets se transformaban el mismo día: la oficina de Rumsfeld fue transformada en la oficina de Kissinger, que también se convirtió en la segunda oficina de Cheney en la Casa Blanca”, cuenta Vermette. “Requirió una increíble coreografía cambiar las cortinas y los muebles. Normalmente el equipo de arte se revolvía transformando los escenarios entre tomas, mientras el resto de la compañía filmaba en otra parte del set de la Casa Blanca”.

Pascale fue vital en la investigación de la imagen de todos los mandatos en la Oficina Oval; unos años antes ella conoció “virtualmente” a mucha gente en línea que la ayudó. “Hay un grupo de Facebook llamado White House by Design y les hice preguntas muy específicas. También hay muchos curadores que han escrito libros sobre la Casa Blanca. Además, es el edificio más fotografiado del mundo. Tuvimos muchas cosas para revisar y procesar”.

En estos sets, como en cualquier otro durante la producción, el obstáculo más grande por tener se escenarios listos a tiempo. “Algunos de nuestros tiempos de preparación eran tramposos. Un día y medio para armar una boda de 1950; un campo de futbol de 1950”, dice Pascale. “Lo más difícil era tratar de conseguir cosas que narrarán la historia de donde estábamos en un momento muy específico. Por ejemplo, recreamos un Five and Dime, que representó muchas noches largas de búsqueda en eBay. Incluso si encuentras cosas en eBay, se ven como si tuvieran 60 años de antigüedad. Encontrar memorabilia de época que se vea como nueva es difícil. A veces intentábamos manufacturarla nosotros mismos, pero con 106 sets que abarcaban cinco décadas, no siempre había tiempo”.

Vermette concluye, “había tantos sets y locaciones que fueron divertidas de recrear. Creo que todos aprendimos mucho sobre Historia en esta película. Además, aprendimos olvidar lo doloroso del proceso al tiempo que lo hacíamos porque cada semana decíamos, ‘Dios mío, ¿nosotros filmamos eso?’. A veces no recordábamos lo que habíamos firmado el día anterior, porque un día estábamos en Camboya y al día siguiente en Wyoming. Para nuestros cerebros era como abrir nuevas gavetas constantemente”.

Al trabajar con el director de fotografía nominado al Oscar® Greig Fraser (LION, ZERO DARK THIRTY) que es “uno de los mejores”, según McKay, “pudimos mezclar en Super 8 y 16 usando cámaras de televisión reales de la época. Hay tantos formatos diferentes en la película, pero todos giran alrededor de la bella imagen en 35 mm creada por Greig”. Lo mejor de trabajar con un director de fotografía tan talentoso fue su actitud, “que era como decir podemos hacer lo que queramos”, cuenta McKay. “Cuando nos topábamos con pared, o nos dábamos cuenta de que no había más dinero para una secuencia en particular, él simplemente decía ‘hagamos lo que podamos’. Y él lo lograba”.

La orden de McKay a su diseñadora de vestuario Susan Matheson era “capturar la esencia de los personajes, infundirlos con la vida de la gente real, al tiempo que le dábamos a la película vida propia”, dice ella. Pocas películas cubren tantos períodos de tiempo y locaciones como EL VICEPRESIDENTE, MÁS ALLÁ DEL PODER, lo que requirió mucha destreza de parte de Matheson. “Era como correr sobre una caminadora tan rápido como podía, mirando las épocas pasar. En cuanto le clavabas el diente a una época, ya estabas en la siguiente. Y luego otra vez. Nunca había trabajado con tantas temporalidades diferentes, tantos actores y tanto vestuario”.

Sólo personaje principal tuvo casi 100 cambios de vestuario y Lynne Cheney tenía cerca de 60. Además, Matheson tuvo que trabajar con 150 personajes más. “Cuando tienes un reparto de ese tamaño, incluyendo a los extras, el presupuesto determina qué prendas deben ser diseñadas y hechas a medida y cuáles hay que encontrar y modificar”.

Con Cheney, la textura era muy importante para Matheson. “La paleta de colores empieza en Wyoming y es muy específica de esa área: tonalidades terrestres, aceitunadas y de color calabaza, borgoña y café. De verdad quería que el personaje cambiar a de Wyoming a Washington, así que una vez que llega a D.C. su ropa poco a poco se vuelve más sombría en términos de color; hay mucho gris y grandes contrastes entre ropa clara y oscura”, dice Matheson. “Cheney empieza en D.C. con un traje a cuadros que es muy de 1970, pero también parece de Wyoming. Conforme se adentra en la escena de Washington, se vuelve más sofisticado. Mientras más se relaciona con el gobierno, su imagen vuelve más austera.

El guardarropa de Lynne Cheney era una combinación de vestuario específicamente diseñado y serendipia, de acuerdo con Matheson. “Nos encontramos primero con Lynne en su hogar, en Wyoming. Ahí usa a algunas de mis piezas favoritas para ella. La vestí de mezclilla con una blusa borgoña con lazos. La esencia de Lynne Cheney una vez que llega a Washington D.C. es el de una mujer con traje sastre con un broche o un collar. Usaba sus propias versiones de un traje empoderado y tenían mucho color. Es una mujer muy fuerte pero también va muy, muy abotonada. Para darle esa imagen, le puse muchas blusas con lazos”.

Para Donald Rumsfeld, la investigación de Matheson en el personaje real la dejó con una gran impresión. “Pensé ‘de verdad que era una estrella de cine’. Había algo sobre Rumsfeld en Washington D.C. que lo hacía destacar por encima de los demás. Se veía mucho mejor que el resto. Era muy elegante; siempre usaba trajes oscuros y muchas telas a rayas. Mi meta al confeccionar trajes para Steve Carell era replicar esa imagen usando colores oscuros y trajes con mucha clase”.

IMPRESIONES FINALES

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Al combinar un guion sólido con la facilidad de permitirle a sus actores la libertad de improvisar, Bale cree que es la fórmula del éxito de McKay y, así, EL VICEPRESIDENTE, MÁS ALLÁ DEL PODER tiene éxito “mucho más allá de cualquier cosa que yo imaginara. Es fascinante, y no sólo desde el punto de vista de la oscura figura de Cheney, quien obtuvo tanto poder como un estadounidense puede llegar a tener. Nos coloca, a cada uno de nosotros, frente a un espejo para analizar lo que haríamos si tuviéramos ese nivel de poder. Nos obliga a mirarnos y ver quiénes somos como persona, como miembro de una familia, y también como país”.

En cuanto al público, Bale espera que la película logre abrir conversaciones y generar cuestionamientos. “Antes que todo, es entretenimiento, pero al interior de ese entretenimiento hay una mordacidad increíble, momentos devastadores y momentos de dicha. Para mí, hacer esta película me provocó tantas emociones como las que he experimentado viendo otras películas”.

Lo que Amy Adams encuentra maravilloso de esta película de McKay es que “te permite aprender de una forma que no esperabas. Al principio es una hermosa historia sobre un hombre empoderándose como padre, esposo y en su profesión. Luego, de repente, empiezas a ver los efectos del poder y, como público, te golpean las consecuencias. De verdad me conmovió”. Como ocurre con las mejores historias sobre la Historia, la actriz considera que EL VICEPRESIDENTE, MÁS ALLÁ DEL PODER es inmediata y relevante. “Creo que es porque seguimos repitiéndonos a nosotros mismos, ¿no es así? La meta es cambiar, evolucionar y empezar a trabajar juntos en lugar de contraponernos. No sé cuáles serán las conversaciones del público que surgirán de esta película, pero dudo que vayan a ser fáciles. Lo que sé es que serán importantes”.

Al igual que Bale y Adams, la productora Dede Gardner cree que la película encenderá la conversación. “Abrir el diálogo es lo que el buen arte hace. La dirección que ese diálogo tome es algo difícil de predecir. Pero, sin importar a dónde nos lleve esa conversación, será porque Adam es un auténtico humanista y confía plenamente en la audiencia. Tiene una forma muy particular de expresarse y, tal como ocurrió con THE BIG SHORT, confía en que los espectadores se subirán a este viaje fuera de los límites narrativos tradicionales del cine”.

McKay asegura que, a diferencia de una película biográfica tradicional, hay muchos niveles en EL VICEPRESIDENTE, MÁS ALLÁ DEL PODER. “Uno de los principales es que, actualmente, hay tanta información. Demasiada desinformación. Hay tanto partidismo de cada lado, que la gente se confunde. Como resultado de eso, creo que no sabemos dónde estamos parados exactamente. Sin importar cuál es nuestra afiliación política, uno debe preguntarse cómo llegamos aquí, en el punto en el que estamos hoy”.

McKay intenta transmitir la línea de tiempo histórica que condujo a los Estados Unidos precisamente a este predicamento. “Hay una razón por la que nuestro gobierno está construido con cheques y balances”, apunta. “Es porque el poder genera adicción. En Estados Unidos, hemos pasado de ser un país movido por la ambición y ser proveedor para tu familia, a uno que se ha centrado en el poder y la trayectoria. Y la trayectoria no se trata de ninguna otra cosa, sólo se trata de ti. En algún punto, Estados Unidos viró hacia un punto en el que todo se centra en el individuo. Y en ganar. Se convirtió en algo sobre tu propia vida. Tu propio patio trasero. Y ahí es, creo yo, donde perdimos el rumbo”.

En su análisis, McKay asegura, “para mí, personalmente, EL VICEPRESIDENTE, MÁS ALLÁ DEL PODER es una historia de egoísmo por el poder y como dejamos de ver que nos rodea una comunidad y una nación. Hasta para los Cheney eso terminó de forma un poco trágica. Pero la belleza de una película es que puedes interpretarla como tú quieras”.

SOBRE EL REPARTO

CHRISTIAN BALE (Dick Cheney) nació en Gales y creció entre Inglaterra y los Estados Unidos. Debutó cinematográficamente en la épica sobre la Segunda Guerra Mundial de Steven Spielberg EMPIRE OF THE SUN.

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Hasta la fecha el trabajo como actor de Bale incluye las películas HENRY V, THE PORTRAIT OF A LADY, THE SECRET AGENT, METROLAND, VELVET GOLDMINE, ALL THE LITTLE ANIMALS, AMERICAN PSYCHO, LAUREL CANYON, THE MACHINIST, BATMAN BEGINS, THE NEW WORLD, THE PRESTIGE, HARSH TIMES, RESCUE DAWN, 3:10 TO YUMA, I’M NOT THERE, THE DARK KNIGHT, PUBLIC ENEMIES, THE FIGHTER, FLOWERS OF WAR, THE DARK KNIGHT RISES, OUT OF THE FURNACE, AMERICAN HUSTLE, EXODUS, THE BIG SHORT, KNIGHT OF CUPS, THE PROMISE y HOSTILES.

Ha sido nominado al Oscar® por su trabajo en THE BIG SHORT, AMERICAN HUSTLE y ganó el Premio de la Academia® al Mejor Actor de Reparto por THE FIGHTER. Próximamente, Bale aparecerá en la película que mezcla CGI con acción real MOWGLI, dirigida por Andy Serkis. y recientemente completó el rodaje de FORD V. FERRARI, de James Mangold.

AMY ADAMS (Lynne Cheney) ha sido nominada cinco veces al Premio de la Academia® y dos veces ganadora del Golden Globe como actriz. Cuenta con un impresionante curriculum, en el que siempre busca nuevos retos con cada personaje.

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Entre sus últimos trabajos se encuentra la serie de HBO, estrenada en julio de 2018, SHARP OBJECTS, en la que fue protagonista y productora ejecutiva, bajo la dirección de Jean-Marc Vallée. Recientemente completó el rodaje de WOMAN IN THE WINDOW, en la que actúa al lado de Gary Oldman y Julianne Moore.

Entre otras, Adams ha participado en las aclamadas cintas ARRIVAL y NOCTURNAL ANIMALS. También actuó en JUSTICE LEAGUE y BATMAN V SUPERMAN: DAWN OF JUSTICE, secuelas de la exitosa MAN OF STEEL. Otros de sus créditos incluyen BIG EYES, AMERICAN HUSTLE, HER, THE MASTER, THE FIGHTER, JULIE & JULIA, DOUBT, ENCHANTED, JUNEBUG, TROUBLE WITH THE CURVE, ON THE ROAD, THE MUPPETS, NIGHT AT THE MUSEUM 2: BATTLE AT THE SMITHSONIAN, SUNSHINE CLEANING, CHARLIE WILSON’S WAR, MISS PETTIGREW LIVES FOR A DAY y CATCH ME IF YOU CAN.

STEVE CARELL (Donald Rumsfeld), actor nominado al Premio de la Academia que se ha establecido como un multifacético talento de Hollywood. Obtuvo reconocimiento gracias a su desempeño como corresponsal para THE DAILY SHOW WITH JON STEWART, y luego saltó de la pantalla chica al cine a través de películas con grandes presupuestos, así como films independientes. Carell aparecerá en la película BEAUTIFUL BOY, que coprotagoniza junto a Timothée Chalamet y en WELCOME TO MARWEN, de Robert Zemeckis.

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La trayectoria de Carell incluye las cintas BATTLE OF THE SEXES, LAST FLAG FLYING —estrenada en México por Latam Pictures—, CAFÉ SOCIETY, MELINDA AND MELINDA, THE BIG SHORT, FREEHELD, FOXCATCHER, THE-40-YEAR-OLD VIRGIN, GET SMART, LITTLE MISS SUNSHINE, CRAZY STUPID LOVE, SEEKING A FRIEND FOR THE END OF THE WORLD, HOPE SPRINGS, THE INCREDIBLE BURT WONDERSTONE, THE WAY, WAY BACK, ALEXANDER AND THE TERRIBLE, HORRIBLE, NO GOOD, VERY BAD DAY, así como ANCHORMAN: THE LEGEND OF RON BURGUNDY y ANCHORMAN 2: THE LEGEND CONTINUES. Prestó su voz para las cintas animadas DESPICABLE ME, DESPICABLE ME 2, DR. SEUSS’S HORTON HEARS A WHO! y OVER THE HEDGE.

Nacido en Massachusetts, Carell vive en Los Ángeles con su esposa, la actriz Nancy Carell (SATURDAY NIGHT LIVE). Es el orgulloso padre de dos hijos.

SAM ROCKWELL (George W. Bush) se ha afianzado como uno de los actores más versátiles de su generación con una amplia gama de personajes complejos y emocionalmente cautivadores.

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Gracias a su trabajo en THREE BILLBOARDS OUTSIDE EBBING, MISSOURI, Rockwel ganó los premios Oscar, del Sindicato de Actores, Golden Globe, BAFTA, Critics Choice e Independent Spirit al Mejor Actor de Reparto. Entre los próximos estrenos del actor está THE BEST OF ENEMIES y prestó su voz para la cinta THE ONE AND ONLY IVAN, en la que comparte créditos con Angelina Jolie y Bryan Cranston.

Rockwell ha aparecido en películas como CONFESSIONS OF A DANGEROUS MIND, MATCHSTICK MEN, THE WAY, WAY BACK, FROST/NIXON, THE ASSASSINATION OF JESSE JAMES BY THE COWARD ROBERT FORD, THE GREEN MILE, WOMAN WALKS AHEAD, POLTERGEIST, MR. RIGHT, DON VERDEAN, DIGGING FOR FIRE, LAGGIES, IRON MAN 2, CHARLIE’S ANGELS, TEENAGE MUTANT NINJA TURTLES, COWBOYS & ALIENS, CONVICTION, EVERYBODY’S FINE, G-FORCE, HITCHIKER’S GUIDE TO THE GALAXY, WELCOME TO COLLINWOOD, HEIST, GALAXY QUEST, A MIDSUMMER NIGHT’S DREAM, CELEBRITY, JERRY AND TOM, LAWN DOGS y CLOWNHOUSE.

El reparto de EL VICEPRESIDENTE, MÁS ALLÁ DEL PODER se completa con TYLER PERRY (Colin Powell), ALISON PILL (Mary Cheney), LILY RABE (Liz Cheney), EDDIE MARSAN (Paul Wolfowitz), JUSTIN KIRK (Scooter Libby), LISA GAY HAMILTON (Condoleezza Rice) y JESSE PLEMONS (Kurt).

SOBRE LOS REALIZADORES

ADAM MCKAY (Escritor / Director / Productor) es ganador del Premio de la Academia. Forjó su reputación en el mundo de la comedia como miembro fundador de la Upright Citizens Brigade. Fue jefe de escritores en el programa de televisión SATURDAY NIGHT LIVE, donde conoció a Will Ferrell, con quien inició una fructífera colaboración con filmes como ANCHORMAN: THE LEGEND OF RON BURGUNDY (2004), TALLADEGA NIGHTS: THE BALLAD OF RICKY BOBBY (2006), STEP BROTHERS (2008), THE OTHER GUYS (2010) y ANCHORMAN 2: THE LEGEND CONTINUES (2013). También ha producido películas como GET HARD (2015), DADDY’S HOME (2015), DADDY’S HOME 2 (2017) y la cinta independiente WELCOME TO ME (2015).

En 2015, McKay escribió y dirigió THE BIG SHORT, sobre la crisis financiera de 2007/2008, por la que recibió nominaciones a la Mejor Película y al Mejor Director para el Oscar, BAFTA y Golden Globe, así como el reconocimiento del Sindicato de Productores a la Mejor Película. También cosechó los premios Oscar, BAFTA, del Sindicato de Guionistas y USC Scripter al Mejor Guion Adaptado.

Entre sus futuros proyectos está la cinta BAD BLOOD, con Jennifer Lawrence; e IRREDEEMABLE, ¡adaptación del cómic de la casa Boom! Comics.

DEDE GARDNER (Productora) es ganadora del Oscar y copresidente de Plan B Entertainment, la compañía productora de Brad Pitt. Entre sus producciones se cuentan MOONLIGHT, con la que ganó el Premio de la Academia; así como THE BIG SHORT y SELMA, por las que fue nominada al mismo galardón. Es responsable de cintas como 12 YEARS A SLAVE, THE TREE OF LIFE, BRAD’S STATUS, THE LOST CITY OF Z, WAR MACHINE, OKJA, BEAUTIFUL BOY, IF BEALE STREET COULD TALK, AD ASTRA y THE KING. Tiene proyectos de series para las plataformas y canales Netflix, Amazon, HBO y FX.

 JEREMY KLEINER (Productor) es ganador del Premio de la Academia y copresidente de Plan B Entertainment. Produjo las aclamadas películas MOONLIGHT, THE BIG SHORT, SELMA y 12 YEARS A SLAVE. Otras de sus producciones recientes son OKJA (Netflix), THE LOST CITY OF Z (Amazon), WAR MACHINE (Netflix), BEAUTIFUL BOY (Amazon) y IF BEALE STREET COULD TALK (Annapurna Pictures). Actualmente se encuentra en postproducción de AD ASTRA, protagonizada por Brad Pitt.

KEVIN MESSICK (Productor) unió fuerzas con Will Ferrell y Adam McKay a través de la productora Gary Sanchez Productions en 2009. Durante la última década ha sido productor y productor ejecutivo de títulos como THE OTHER GUYS (Sony), HANSEL AND GRETEL WITCH HUNTERS (Paramount), ANCHORMAN 2: THE LEGEND CONTINUES (Paramount), TAMMY (New Line), GET HARD (Warner Bros), THE BOSS (Universal), CASA DE MI PADRE, DADDY’S HOME y DADDY’S HOME 2 (Paramount), IBIZA (Netflix), THE BIG SHORT (Paramount). Su próximo proyecto es la cinta BAD BLOOD, de Adam McKay, protagonizada por Jennifer Lawrence.

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