ENTRE LA RAZÓN Y LA LOCURA, una historia tan irresistible como inolvidable

“Cuando leo, nadie me persigue. Cuando leo, soy yo quien va persiguiendo… únete a la persecución.”– Dr. William Chester Minor

Drama, asesinato, traición y romance. ENTRE LA RAZÓN Y LA LOCURA (The Professor and the Madman) entrelaza multiples géneros en una historia tan irresistible como inolvidable sobre dos hombres extraordinarios que, a través de una improbable amistad y contra todo pronóstico, se unieron para conseguir una de las más grandes proezas académicas y, al hacerlo, impulsaron a la humanidad hacia el mundo moderno.

COMENTARIOS DEL DIRECTOR

HISTORIA Y TEMAS

Cuando Mel Gibson me pidió que adaptara el libro de Winchester, me sentí exaltado e intimidado. Es la historia más emocionante, compleja y emocionalmente desgarradora que jamás me haya encontrado. Cuando estaba escribiendo el guión, tuve una clara revelación. En las noticias, Google presumía su innovador proyecto de escanear cada libro que se haya escrito y publicarlo en internet; Apple lanzaba su iPhone, un dispositivo de bolsillo que podía contener toda la información del mundo; Facebook te conectaba con cualquier persona que hubieras conocido y más allá; y Wikipedia nos pedía a los usuarios ordinarios de internet que ayudáramos a crear la más exhaustiva enciclopedia que se hubiera creado.

Lo que tenía frente a mí era una historia tan vibrante y relevante para nuestros días como “The Social Network” y “The Imitation Game” habían sido. Las ilusiones, ambiciones y luchas del Profesor y su colaborador, el Orate, no sólo guardan un parecido sorprendente con las de Zuckerberg, Jobs y Gates, sino que las antecedieron. No es una película de época, es una película totalmente actual que simplemente se desarrolla en el pasado, y que debe ser contada de esa forma. Sorprenderá al público como algo que es pertinente para nuestros días en cuanto a cómo se ve, cómo la filmamos, cómo la diseñamos y cómo se entregan las intepretaciones. No hay zancadas, ni miradas lánguidas a lo ornamental. Esta historia tiene vida propia y se mueve como tal.

TONO

Para mantener la consonancia con la modernidad de los temas en la historia, el tono de la película es contemporáneo, contando una historia relevante para el presente pero que ocurre en el pasado. Aquel era un momento de gran ambición para el Imperio Británico, así como el momento actual lo es para la civilización occidental en su conjunto, y el encuadre de la cámara retrata eso. Es ambiciosamente épico y amplio: hay grandes obras de construcción y grandes proyectos; arquitectura e infraestructura saltando hacia el futuro. Ninguno de estos amplios encuadres podría ser enmarcado como una postal, sino que cada uno está diseñado para mostrar sin contemplaciones la rutina, el peligro y a veces la fealdad que forjaron el mundo moderno.

RITMO

Había una gran inquietud y un constante sentido de urgencia en la creación del Diccionario Oxford de la Lengua Inglesa, y en las vidas de todas las personas relacionadas con el proyecto. La premisa principal para todos era avanzar.

En la película, hay numerosas secuencias emocionantes por naturaleza: desde la pieza de apertura con su persecución nocturna en primera persona a través de los barrios bajos del Londres victoriano —que nos sumerge en un momento de confusión y caos y que termina en un asesinato salvajemente violento, hasta secuencias que nos adentran directamente en las crudas y retorcidas imágenes de las cirugías de emergencia a finales del siglo XIX. También están presentes los horrores de las “curas” de la psiquiatría clínica, administradas de cerca, en detalle y sin cortar.

 Pero el ritmo de la película también se manifiesta en las escenas sobre el Diccionario Oxford. El equipo de editores dirigido por el personaje de Mel Gibson queda abrumado hasta el punto de la exasperación ante el enorme misterio de cómo descifrar lo indescifrable. En estos momentos, la cámara captura la energía con un estilo deliberadamente urgente, colocándonos exactamente en medio de la acción.

FOTOGRAFÍA

En sintonía con el resto de los elementos de la película, la iluminación y los movimientos de cámara también tienen una apariencia muy contemporánea.

El tema del progreso se representa con una imagen recurrente durante la película gracias a una transición de oscuridad hacia la luz. La locura es la oscuridad y la cordura es la luz. La ignorancia y el caos son la oscuridad, mientras que el conocimiento y el orden son la luz. El asesinato y el castigo son oscuridad, pero el perdón y la redención son luz. La película juega a esta metafóra con su iluminación, ya sea orgánica o prefabricada, para que cuando los personajes se encuentren en su momento más oscuro, algunos rastros de luz aparezcan para dar juego visual. Las transiciones de la historia (de los planos cerrados de escritura y libros a los panorámicos de las fachadas de Oxford) ocurren en cortes simples, a veces incluso en tomas únicas. El resultado final es una película que se ve profundamente íntima y, al mismo tiempo, épicamente extensa.

La película es hermosa. Hay muchas locaciones asombrosas, principalmente en Oxford, con prados iluminados por el atardecer e interiores con vitrales coloridos. No obstante, hay una diferencia entre lo que es hermoso y lo que es lindo. Muchas de las cosas representadas son feas (asesinato, sangre, guerra, pobreza, furia, rabia, locura) y, aunque la cámara no duda en mostrar estas cosas con tanta fidelidad como es posible, la iluminación ayuda a encontrar belleza en ellas.

DISEÑO DE PRODUCCIÓN Y VESTUARIO

El público se transporta. Aunque muchos de los temas y eventos de esta historia resuenan con las audiencias modernas, la historia de la película ocurre hace más de un siglo.

Le debemos mucho a los fotógrafos de la época representada, y muchas películas ambientadas en el mismo periodo han usado esas imágenes como materia prima para recrear el aspecto de esa época. Sin embargo, en ENTRE LA RAZÓN Y LA LOCURA (The Professor and the Madman) la aproximación es diferente: está basado en una imagen en la que suponemos cómo se veían esos personajes en su vida diaria, en los momentos no captados en fotografías, con la ropa que usaban en el día a día, sus peinados naturales de diario, y el caos habitual de sus vidas en la sala, la oficina o la cocina, que no se limpiaron u ordenaron para aparecer a cuadro. Estos desórdenes y situaciones casuales son el medio de la película para sumergir al público directamente en la vida de los personajes.

MÚSICA Y SONIDO Musicalmente, la película se ubica justo en el corazón del final del periodo romántico, cuando algunas de las composiciones más hermosas se escribieron y se presentaban ante el público. Tomando algunas de las piezas más icónicas de la época como base, se construyó la partitura original para darle a los espectadores algo que fuera no sólo conmovedor e inolvidable, sinto también algo que conectara el pasado con el mundo moderno. Es música que capta la turbulencia y la esperanza en el progreso, y que deja una marca indeleble por derecho propio.

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