Frikireseña Dolor y gloria

Dolor y Gloria además marca el regreso de Almodóvar al Festival Internacional de Cine de Cannes, en Francia, donde este viernes irá tras la Palma de Oro, esta es la 6ta vez que el manchego es parte de esta destacada competencia.

“Dolor y Gloria” narra una serie de reencuentros de Salvador Mallo, un director de cine en su ocaso. Algunos de ellos físicos, otros recordados: su infancia en los años 60, cuando emigró con sus padres a Paterna, un pueblo de Valencia en busca de prosperidad, el primer deseo, su primer amor adulto ya en el Madrid de los 80, el dolor de la ruptura de este amor cuando todavía estaba vivo y palpitante, la escritura como única terapia para olvidar lo inolvidable, el temprano descubrimiento del cine y el vacío, el inconmensurable vacío ante la imposibilidad de seguir rodando. Dolor y Gloria habla de la creación, de la dificultad de separarla de la propia vida y de las pasiones que le dan sentido y esperanza. En la recuperación de su pasado, Salvador encuentra la necesidad urgente de narrarlo, y en esa necesidad, encuentra también su salvación.

Al igual que con los romaníes de Alfonso Cuarón , Pain and Glory se siente arrancado del subconsciente de su creador, aunque no está claro hasta qué punto la historia de Salvador refleja la de Almodóvar. Por ejemplo, el joven Salvador (Asier Flores) es alentado por su madre (Penélope Cruz) a enseñar a sus vecinos analfabetos a leer y escribir, cuando de hecho así es como se ganaba la vida la madre de Almodóvar. Almodóvar solo hace películas personales, y ha dicho que éste lo dejó «emocionalmente desnudo». No es de extrañar que se haya comprometido a nunca publicar una autobiografía. ¿Cuál sería el punto cuando su trabajo sea tan honesto y elocuente?

Dolor y la Gloria suena autoindulgente y estrecho en su enfoque.  Además de expresar sus puntos de vista sobre el amor, la pérdida y el cine, Almodóvar aborda temas políticos y sociales más amplios y ofrece críticas poco claras sobre el catolicismo y el liderazgo autoritario del general Franco. Sin embargo, la película siempre conserva un sentido de intimidad. De manera más evocativa, Almodóvar enfatiza las propiedades de limpieza y purificación del agua: Salvador se somete a sesiones de terapia acuática luego de una operación para fusionar sus vértebras; en el río cerca del pueblo donde creció, su madre y otras mujeres locales lavan la ropa y cantan bajo el sol del Mediterráneo; un cubo lleno de agua jabonosa provoca el despertar sexual de un niño. el director de fotografía José Luis Alcaine, cuyo deslumbrante trabajo de cámara le da a la película un ritmo suave y relajado. Pero sin duda es Banderas quien hace la contribución más reveladora. A los 58 años, sigue siendo una presencia carismática y dominante, y aunque sus ojos todavía tienen ese brillo inconfundible de estrella de cine, ahora hay una cierta vulnerabilidad y un cansancio del mundo detrás de ellos.

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